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| SENSIBLE.
COLECTIVA DE FOTOGRAFÍA |

Gilia
González y Norma Patiño
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La
presente selección fotográfica no intenta únicamente
abordar desde la representación de género, sino
también desde la identidad. En este sentido la selección
comprende distintos lenguajes que coinciden en un aspecto
formal, que abraza el principio básico de la fotografía,
es decir, el trabajo con material sensible a la luz; proceso
que permite registrar a través de un procedimiento
químico las impresiones visuales con la carga identitaria
de cada una de las artistas.
En
este sentido es posible apreciar a través de los conjuntos,
el lenguaje desarrollado así como las distintas temáticas
abordadas por cada una de las artistas, lo que brinda a la
muestra un sentido lógico; cada creadora presenta un
grupo de fotografías representativas de su trabajo
actual, en el que se hace evidente su desarrollo personal
marcado por las complejas relaciones socioculturales.
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Gonzalo
Méndez, Angel R. Ricardo Ríos y Geysell Capetillo |
Maritza
López y Yolanda Andrade |
La
doble condición identitaria: mujer y creadora, franqueada
históricamente por la desigualdad social, emerge
resignificada en el territorio del arte; por lo que la presente
exposición ofrece un medio para promover la igualdad,
resaltando el hecho de la afiliación de la mujer
al orden cultural, y su necesidad de expresarse con libertad
formal y temática.
En
este sentido, podemos apreciar como Martha María Pérez
Bravo, recurre a un discurso relacionado con la espiritualidad,
la creencia y la religión afro-caribeña, por
el que crea un puente entre el ser humano y sus devociones.
Imágenes difuminadas por sus contornos que adquieren
a pesar de su crudeza un sentido poético. Reflexiones
desarrolladas en primera persona y cargadas del misterio que
le otorga el rito.
Yolanda
Andrade, entrega una serie de registros que nos permiten ver
la urbe con esos detalles particulares que la hacen plural
paso a paso, de acera en acera; imágenes que nos proporcionan
historias características de la ciudad que nos contiene
y que en ocasiones a fuerza de la cotidianeidad escapan al
ojo del viandante, y que en un ejercicio de percepción
nos brinda la oportunidad del reencuentro.
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Flavio
Garciandía, Raúl Cordero y Rafael Pérez |
Moisés
Valdés y Angel R. Ricardo Ríos |
Por
su parte Maritza López pone en la parte central de
un discurso visual al ser humano, pero no al protagonista
de una historia narrativa, sino únicamente al cuerpo
como un medio de expresión que va más haya de
lo tangible para registrar una emoción primigenia:
el Eros. Imágenes a las que incorpora registros caligráficos
y accidentes controlados a manera de códigos y cicatrices
de la memoria.
Contrariamente
Mina Bárcenas, busca registrar los lugares que le transfieren
una carga emotiva, ya que se trata de una reinterpretación
de la realidad o del paisaje urbano, carente de la presencia
humana, y en el que busca transmitir su nostalgia y su recuerdo
de los sitios en que creció en Cuba, tal vez como una
forma de conservar una identidad frágil ante la inmigración
a una cultura avasallante por su diversidad. |
Laura
Cohen registra a la naturaleza y los objetos para resignificarlos;
la representación de ellos forma una preocupación
conceptual de su trabajo; una mirada al entorno en la que
el entendimiento e interrelación del mismo, con todo
y sus prótesis impuestas, permiten admitir que cada
ojo decodificador establece una relación emotiva con
los objetos y los lugares.
Por
otro lado Geysell Capetillo registra objetos o fragmentos
de ellos sacados de la realidad, estableciendo mediante la
asociación de ideas una lectura de su carga simbólica.
Botellas, baldes o recipientes, cuyas formas receptoras que
les dan un fin útil, acumulan un mensaje que lo recodifica
para crear dilogías visuales que provocan la reflexión
del espectador.
Las
imágenes de Gilia González, quien a través
de su trabajo registra la vida cotidiana de la Isla de Cuba,
los lugares comunes: el malecón, las calles, las paredes,
etc.; profundizando en lo cotidiano con una visión
gratificante de quien recorre y disfruta con la mirada, para
extraer el sentido poético.
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| Por
último, la obra de Norma Patiño hace evidente
que la fotografía como expresión plástica
es nueva y vigente, confrontada con otras expresiones artísticas;
ya que con la necesidad de la desmaterialización de la
obra, se pretende relacionar el arte a la vida, concibiéndolo
como más inmediato; en este sentido, su obra busca en
el registro de las acciones plásticas, sustituir la documentación
escrita, lo que provoca la creación de una propuesta
a partir de los propiedades formales de esta técnica.
Es
así como este recorrido visual presentado irrumpe en
la cotidianidad del espectador, involucrando su tiempo, su territorio
y su observación, para ofrecer una opción de apreciación
que no le dan otros medios de expresión artística;
y por otro lado, evidencia como la fotografía le brinda
al artista la facultad de prescindir o no de la narrativa o
la manifestación directa, para apropiarse de las imágenes,
tocarlas desde su propia naturaleza, y poder transformar una
escena cotidiana, una acción, un objeto, una traza de
pintura o un graffiti, en un registro de alto valor estético.
Rafael
Alfonso Pérez y Pérez |
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